¿Por qué los lectores de los diarios impresos migran a los medios audiovisuales? ¿Qué han hechos los primeros para evitar esta fuga en estampida?
Una fantasma recorre las salas de redacción: la pérdida de lectores. Se trata de una verdad incontrovertible, de algo que no se puede negar. A pesar de que hayas “locos” como el periodista argentino Jorge Lanatta, quien decidió hace tres años crear el diario Crítica bajo el lema “El último diario impreso del mundo”. ¿Por qué crear un diario si los lectores huyen en estampida?
Los periódicos impresos no solo han cedido terreno y perdido protagonismo, sino que se han quedado solos en casa, pues los lectores se han mudado o a Internet o se han vuelto adictos a los medios audiovisuales en general. Los ciudadanos, para decirlo en términos de Giovanni Sartori, se han mudado del planeta homo sapiens al planeta homo videns.
Para equiparar el desbalance, los medios impresos tienen su versión electrónica y se siguen esmerando en diseñar formatos y en los que se privilegiaba la comunicación multitemporal y mutidireccional. Con el paso de los años, el modelo ciberperiodístico ha terminado por abrirse camino y volverse totalmente independiente, tanto que entre un diario impreso y uno digital hay muy pocos elementos comunes. La tendencia, no obstante, es unificar las redacciones,
Sin embargo el fenómeno más temible que enfrentan, como dijimos ya, es la huida en estampida de los lectores. Cada vez que pregunto a estudiantes de periodismo con edades que fluctúan entre los 16 y los 18 años sobre los medios escritos que leen en casa, casi siempre la respuesta es la misma: no leen ninguno porque en su entorno familiar nadie los compra. El asunto es que no son únicamente los jóvenes los que se mantienen alejados de ellos, sino también un gran porcentaje de ciudadanos adultos.
Cuando solicito a estos mismos chicos que me expliquen las razones, estas varían. Están las puramente personales (no acostumbro), las culturales (prefiero la imagen a los textos), las de entretenimiento (los diarios son aburridos), las estéticas (la imágenes son más chéveres) las generacionales (es para viejos) o las educacionales (no me gusta leer).
Los analistas de medios atribuyen a la TV y a la Internet el menoscabo del número de lectores; esto a causa de que la imagen es más explícita, sintética e inmediata que la palabra escrita. El desarrollo de las tecnologías de la información ha acentuado esta diferencia y, por supuesto, ha motivado la fuga de lectores. Los periodistas y el gran público han tomado conciencia de que los diarios ya no son más «el único y el más importante vehículo en la trasmisión de información». Su lugar lo ocupan ahora las páginas electrónicas y los canales de televisión. Hallin y Mancini (2007) revelan también que en el Perú por cada 1000 habitantes hay 227 receptores de TV y 293 de radio. ¿Cómo pueden competir los diarios en esta realidad en la que ganan por varios cuerpos de ventajas los medios audiovisuales?
Para enfrentar este paulatino proceso de orfandad, los medios impresos han inventado una serie de estrategias, cada cual más imaginativa que la anterior. Por ejemplo, reducir el tamaño (del sábana o estándar han pasado al tabloide o al berliner) y con ello dar más cabida a los grandes titulares, fotografías e ilustraciones; introducir la infografía como un nuevo género informativo, profundizar los temas y relatos de una historia (en lugar del hecho noticioso que ya revelaron el día anterior la TV y los medios electrónicos ahora prefieren abocarse a destacar alguna consecuencia o efecto relacionado con ese hecho); transmutar la información densa y homogénea del cuerpo del diario a la información en profundidad de los suplementos de diversa naturaleza; y enfatizar el en periodismo de opinión (más columnistas y más opinión libre con participación de los lectores). Esto, hasta donde sé, ha permitido mejorar la calidad de los diarios, pero no así las ventas y la lealtad de los lectores.
¿El destino de los diarios impresos es desaparecer o quedar como fenómenos de culto? ¿Qué pasará en el futuro inmediato? Supongo que seguirán conviviendo por un tiempo más o menos largo con los diarios electrónicos. Los periodistas, por su lado, seguirán ideando nuevas estrategias editoriales y gráficas para enfrentar un mañana en el que los lectores se tornan cada vez más fugaces y especializados. Por lo pronto, las tareas pendientes siguen siendo las mismas que vivirán en el escenario del futuro: investigar con rigor y escribir con corrección.

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