Monday, September 20, 2010

El factor anarquista


Más que una ideología anti-autoritaria, el anarquismo es una metáfora de la libertad y un programa utópico de la emancipación mental de los individuos.
La lectura de un delicioso diccionario anarquista escrito por el poeta Juan Manuel Roca y el dramaturgo Iván Darío Álvarez me ha traído a la memoria esta ideología cuya sensibilidad anti-autoritaria y anti-jerárquica siempre ha despertado mi curiosidad intelectual. Su hipótesis de que en lugar de un orden impuesto por el Estado es mejor el orden natural (este fluye por sí mismo y no necesita de una dirección única) es desde luego provocadora.
En realidad, lo que más atrae mi curiosidad es su firme resistencia a toda autoridad, incluida la del padre. Aspirar a que todas las fuerzas individuales y sociales se desarrollen libremente en la vida es un concepto que ayer, hoy y mañana seguirá generando controversia entre los pacatos y defensores del orden artificial. «Una idea que no es peligrosa no merece ser idea», escribió Oscar Wilde, quien no era un anarquista programático, pero sí alguien que creía en la libertad a toda costa.
El postulado de que el hombre solo puede desarrollar plenamente sus facultades, capacidades y talentos sin la tutela del Estado, la religión o la política no es exclusivo de los anarquistas. Otros hombres del pensamiento y la acción han practicado estos principios sin conocer de qué filiación ideológica procedían. Según los autores del diccionario, anarquistas han sido desde el esclavo Espartaco hasta el idílico don Quijote. Se trataría en suma de individuos que, en algunos casos, han querido cambiar la historia y, en otros, la vida.
El anarquismo es una fe, una actitud, un romanticismo sistemático y perdedor, así como una forma asombrosa de solidaridad. Es una fe que nunca ha triunfado porque el anarquismo contiene en sí mismo un imposible: la conquista del poder en la forma convencional que conocemos. Para el anarquista el fin es el libre transcurrir del orden natural y social. Y es un estado sorprendente de solidaridad porque nunca nadie ha levantado con tanta lealtad los valores supremos como la hermandad, la solidaridad y el sacrificio en nombre de las ideas propias y ajenas. La vida entera está llena, además, de actos anarquistas, de allí la simpatía intelectual que este movimiento despierta entre quienes se adentran en su conocimiento.
El anarquismo —el voluntario y el involuntario— está lleno de frases trepidantes y perturbadoras: «La doctrina ahoga la vida» (Bakunin) «Yo creo en el canibalismo obligatorio. Si la gente estuviese obligada a comer lo que matasen, no habría más guerras» ( Hoffman), «La pasión por la destrucción es también una pasión creadora» (Bakunin), «La democracia es una superstición basada en la estadística» (Borges), «…si el amor implicase también la dependencia, sería la cosa más peligrosa y la más infame del mundo, una fuente inagotable de esclavitud y de embrutecimiento para la humanidad» (Bakunin), «Anarquismo: Pintar una escalera, subir por ella, borrar sin titubeos todos los peldaños» (Juan Manuel Rocas e Iván Darío Álvarez), «La liberación del joven de la autoridad de su padre es indispensable para el progreso de la humanidad» (Freud), «Tomad un círculo, acariciadlo, ¡se volverá vicioso!» (Ionesco), «Al contrario de quienes empiezan a construir sus casa por los cimientos, el ácrata lo hace por el humo de la chimenea» (Paul Valery), «A los cinco años tuve que interrumpir mi educación para asistir a la escuela» (Bernard Shaw), «Los viejos a la tumba, los jóvenes a la lucha» (González Prada).
En estos tiempos de ceguera histórica y autoritarismo sutil, sobran ganas de ser anarquista. Sin el espíritu anarquista el poder no tendría límites. Una leyenda negra lo ha asociado con el terror y el crimen, sin embargo se olvida que se trata de una condición anímica, de un estado del espíritu que aborrece todas las formas del poder autoritario. Así como «dantesco» deriva de Dante y se refiere a una situación infernal y «kafkiano» deriva de Kafka y se refiere a circunstancia tortuosa, así también «anarquista» deriva de anarquismo y se refiere a un estado natural en el que el hombre se revela, por razones genéticas o culturales, contra las ideas, las personas y los sistemas que ejercen la autoridad. Mirado así, el anarquismo tendría más afiliados que la causa original que impulsaron Bakunin, Proudhon, Kropktin, Bakunin y los anarcosindicalistas peruanos de comienzos del siglo pasado.

8 comments:

alberto zelada garcía said...

Excelente artículo. Me pasaré la semana buscando algún libro de Bakunin.
Sobre la anarquía me gustaría agregar la rebeldía humana que nos ha impulsado a luchar y dominar algunas fuerzas de la naturaleza. Esta inconformidad es un estímulo para la creatividad y la abstracción. Tal es el caso de algunos inventos como el aeroplano que se rebela contra la fuerza de gravedad o los telescopios que sobrepasan nuestro limitado sentido de la vista.

la limitación más grande contra la cual el hombre quiere rebelarse es el hombre mismo. Stephen Hawking en uno de sus textos comenta sobre la imposibilidad física de que el ser humano pueda ser más inteligente o llegar a almacenar grandes cantidades de información. En este aspecto, tenemos la imposibilidad de acelerar los procesos químicos por los cuales se rige la recopilación de información en nuestros cerebros.
Hawking, anarquista de profesión, busca "entender" la mente de dios mientras lucha contra una enfermedad que no le impide desarrollar todo su genio e intelecto.

Luis Eduardo García said...

Hola Alberto,
gracias por el comentario.
Qué bueno que gente como tú,
lectora, inteligente e inastisfecha
con el saber vea la actitud
anarquista con simpatía.
Es oportuno recordar que uno de los
objetivos principales de
la comunidad ácrata era que sus miembros se cultivaran;
es decir, que se autoeducaran, que leyeran, que fueran mejores
seres humanos.
Un abrazo.

Rosas said...

Que bueno que por fin encontré su blog.
Siempre leo sus artículos, en el diario "La Industria".
Saludos.

Luis Eduardo García said...

Hola Rosas,
gracias por leer
mis artículos y, ahora, mos posts.
Un abrazo.

David Hoyos said...

que alivio leer este articulo

y que bacan confirmar que el anarquismo es un estado del ser

Luis Eduardo García said...

Hola David,
sí qué bacán es saber que la rebelión contra todo forma de autoritarismo se repite a lo largo de la historia y es casi natural en el ser humano.
Un abrazo.

SerGio said...

Saludos Profe... me hago seguidor del blog en este momento!

Luis Eduardo García said...

Hola Sergio,
también seguiré tu blog.
Un abrazo.