Marco Antonio Corcuera Díaz, el legendario director de Cuadernos Trimestrales de Poesía y creador del concurso El poeta joven del Perú acaba de recibir un merecido homenaje del gobierno central cuando está próximo a cumplir 92 años de dedicación a la poesía.
La relación entre el poder y los intelectuales y artistas es, salvo deshonrosas excepciones, siempre tirante. Por lo general, estos son vistos como parte del decorado o simplemente son menospreciados de manera sutil cuando no grotesca. Es común entonces que la mayoría viva al margen del reconocimiento y desarrolle su obra casi en absoluto silencio.
El caso de Marco Antonio Corcuera Díaz podría haber enriquecido la historia del olvido sistemático, de no ser porque su importante labor como poeta, como director de la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, como creador del mítico concurso El poeta joven del Perú y como gestor de importantes cruzadas a favor de la cultura de Trujillo hacen muy difícil tapar el sol con un dedo.
Trujillo le debe todavía un reconocimiento que esté a la altura de su generosa creatividad. Afortunadamente, el gobierno aprista ha hecho eco de la iniciativa de un grupo de ciudadanos y lo ha condecorado con la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el Grado de Comendador. A sus 92 años, MAC debe haber sentido la mañana del 27 de junio que el genio de la poesía lo atravesaba otra vez, como cuando pergeñó sus primeros versos en su Contumazá natal.
Algunos dirán que el homenaje ha sido tardío y que el poeta merecía una medalla en mejores circunstancias de salud. Quizás, pero esto no importa mucho en todo caso, en vista de que su obra vale lo que su peso en oro. Como uno de los asistentes a la sobria ceremonia realizada en el jardín de la casa de MAC, me impactó mucho lo inusitado del acto, toda vez que como dice Mario Benedetti al “poder le gusta sacarse fotos al lado de un escritor o un pintor, pero no les da la menor importancia”. Esta vez, creo, no fue así. El poder, más bien, estuvo atinado y se comportó como un gentleman.
Luego de las escueta intervención del Canciller José Antonio García Belaúnde, uno de los hijos de Marco Antonio Corcuera dio un discurso en primera persona, como si se tratara de la propia voz de MAC, lleno de emoción y de recuerdos. Algunos asistentes no pudieron contener las lágrimas. «…Me vienen a la memoria en este momento aquellas palabras de Kierkegaard: “La vida sólo puede ser comprendida mirando para atrás, más sólo puede ser vivida mirando para adelante”. Y es hacia allá donde quiero mirar. La vida es siempre una maravilla y me preparo con ilusión para lo próximo que me toque vivir. El dolor no es necesariamente algo negativo. Es propio de la realidad humana y hay que saber reconocerlo. En cierta manera, sigo el sabio consejo que daba Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes este sufrimiento…”», dijo con voz agitada Paúl Corcuera García.
En los instantes finales de la ceremonia se me agolparon una serie de imágenes relacionadas con MAC, a quien conocí horas antes de que cerrara la inscripción para participar el VI Concurso El poeta joven del Perú. En aquella ocasión me dijo: «Ojalá usted gane el concurso jovencito». Y lo gané. En la cena con los miembros del jurado y los premiados le recordé lo que me había dicho. Se quedó pensando, sonrió y luego me alentó a que siguiera escribiendo con el mismo ímpetu. Más tarde, me solicitó que presentara uno de sus libros y después que fuera parte del último concurso del “Poeta Joven” que organizaba. Acepté gustoso. La noche en que los integrantes del jurado deliberamos quién era el ganador de ese concurso, MAC se apareció con un whisky muy entrado en años. El ganador de esa versión fue Enrique Hulerig.
El recuerdo más entrañable es, sin embargo, el día en que lo entrevisté cuando cumplía 82 años. «Respóndame con sinceridad. ¿qué ha conseguido de las musas: el amor de la gente, el conocimiento de sí mismo?», le pregunté. «He conseguido vivir, que ya es suficiente. Creo que la poesía es más poderosa que la religión. En ella encuentro un consuelo más íntimo, más entrañable y vital. La gente que no la conoce no tiene ninguna protección, está desamparada, no tiene consuelo», me respondió conmovido. A continuación agregó: «Ella tiene un halo misterioso que no tienen otras artes. La gente dice: esta pintura tiene poesía, estas palabras son poéticas o este paisaje es poesía pura. Como ves, ella está en todas partes y es la esencia de las cosas. Es algo muy lejano de la ciencia y la religión.»Ahora lo que hace falta es volver a leer la poesía de Marco Antonio Corcuera, reeditar sus libros de versos y de cuentos, convertirlo en parte viva de la cultura trujillana. De lo contrario, toda medalla y todo reconocimiento habrán sido solo un saludo a la bandera.
La relación entre el poder y los intelectuales y artistas es, salvo deshonrosas excepciones, siempre tirante. Por lo general, estos son vistos como parte del decorado o simplemente son menospreciados de manera sutil cuando no grotesca. Es común entonces que la mayoría viva al margen del reconocimiento y desarrolle su obra casi en absoluto silencio.
El caso de Marco Antonio Corcuera Díaz podría haber enriquecido la historia del olvido sistemático, de no ser porque su importante labor como poeta, como director de la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, como creador del mítico concurso El poeta joven del Perú y como gestor de importantes cruzadas a favor de la cultura de Trujillo hacen muy difícil tapar el sol con un dedo.
Trujillo le debe todavía un reconocimiento que esté a la altura de su generosa creatividad. Afortunadamente, el gobierno aprista ha hecho eco de la iniciativa de un grupo de ciudadanos y lo ha condecorado con la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el Grado de Comendador. A sus 92 años, MAC debe haber sentido la mañana del 27 de junio que el genio de la poesía lo atravesaba otra vez, como cuando pergeñó sus primeros versos en su Contumazá natal.
Algunos dirán que el homenaje ha sido tardío y que el poeta merecía una medalla en mejores circunstancias de salud. Quizás, pero esto no importa mucho en todo caso, en vista de que su obra vale lo que su peso en oro. Como uno de los asistentes a la sobria ceremonia realizada en el jardín de la casa de MAC, me impactó mucho lo inusitado del acto, toda vez que como dice Mario Benedetti al “poder le gusta sacarse fotos al lado de un escritor o un pintor, pero no les da la menor importancia”. Esta vez, creo, no fue así. El poder, más bien, estuvo atinado y se comportó como un gentleman.
Luego de las escueta intervención del Canciller José Antonio García Belaúnde, uno de los hijos de Marco Antonio Corcuera dio un discurso en primera persona, como si se tratara de la propia voz de MAC, lleno de emoción y de recuerdos. Algunos asistentes no pudieron contener las lágrimas. «…Me vienen a la memoria en este momento aquellas palabras de Kierkegaard: “La vida sólo puede ser comprendida mirando para atrás, más sólo puede ser vivida mirando para adelante”. Y es hacia allá donde quiero mirar. La vida es siempre una maravilla y me preparo con ilusión para lo próximo que me toque vivir. El dolor no es necesariamente algo negativo. Es propio de la realidad humana y hay que saber reconocerlo. En cierta manera, sigo el sabio consejo que daba Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes este sufrimiento…”», dijo con voz agitada Paúl Corcuera García.
En los instantes finales de la ceremonia se me agolparon una serie de imágenes relacionadas con MAC, a quien conocí horas antes de que cerrara la inscripción para participar el VI Concurso El poeta joven del Perú. En aquella ocasión me dijo: «Ojalá usted gane el concurso jovencito». Y lo gané. En la cena con los miembros del jurado y los premiados le recordé lo que me había dicho. Se quedó pensando, sonrió y luego me alentó a que siguiera escribiendo con el mismo ímpetu. Más tarde, me solicitó que presentara uno de sus libros y después que fuera parte del último concurso del “Poeta Joven” que organizaba. Acepté gustoso. La noche en que los integrantes del jurado deliberamos quién era el ganador de ese concurso, MAC se apareció con un whisky muy entrado en años. El ganador de esa versión fue Enrique Hulerig.
El recuerdo más entrañable es, sin embargo, el día en que lo entrevisté cuando cumplía 82 años. «Respóndame con sinceridad. ¿qué ha conseguido de las musas: el amor de la gente, el conocimiento de sí mismo?», le pregunté. «He conseguido vivir, que ya es suficiente. Creo que la poesía es más poderosa que la religión. En ella encuentro un consuelo más íntimo, más entrañable y vital. La gente que no la conoce no tiene ninguna protección, está desamparada, no tiene consuelo», me respondió conmovido. A continuación agregó: «Ella tiene un halo misterioso que no tienen otras artes. La gente dice: esta pintura tiene poesía, estas palabras son poéticas o este paisaje es poesía pura. Como ves, ella está en todas partes y es la esencia de las cosas. Es algo muy lejano de la ciencia y la religión.»Ahora lo que hace falta es volver a leer la poesía de Marco Antonio Corcuera, reeditar sus libros de versos y de cuentos, convertirlo en parte viva de la cultura trujillana. De lo contrario, toda medalla y todo reconocimiento habrán sido solo un saludo a la bandera.
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FOTO: MAC en silla de ruedas, el día en que fue condecorado por el Canciller José García Belaúnde. Acompañan al poeta su esposa Celia, su hijo Julio y su nieto.
4 comments:
"Creo que la poesía es más poderosa que la religión", estoy de acuerdo con esto, pero la poesía no es más poderosa que Cristo, espero que sepamos entender la diferencia entre religión y Cristo. Cristo no es religión, es vida!
Saludos.
Muy emotivo el articulo Luis Eduardo, asi como dice MAC la poesia es todo lo que podria ser poesia, aunque suene paradogico. Y muy cierto lo de la relacion del intelectual con el politico, ademas tu como poeta te das cuenta de la diferencia, ellos generalmente ni lo entienden. Espero que esta condecoracion y lo que dices al final sea el siguiente paso para no perder lo que ES MAC PARA TRUJILLO Y PARA EL PERÚ.
Saludos.
Queridos amigos,
el mejor homenaje a un poeta
de la trayectoria de
Marco Antonio Corcuera es que
se le lea. Quizás las nuevas
generaciones no conozcan su labor
como editor y promotor, lo cual
es comprensible, sin embargo
es necesario que alguien vuelva los ojos sobre ella y la rescate por el significado que tiene para la cultura peruana en general.
Muy bueno y emotivo el artículo. MAC se lo merece.
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